Y, aunque aún estamos lejos, si miramos por el catalejo,
somos capaces ya de ver un pequeño montoncito de tierra que nos anuncia que
pronto llegaremos a tierra, y que tenemos que comenzar los preparativos. Nos
damos cuenta de que esto va en serio y que debemos organizar nuestras armas
para la batalla y concentrarnos en nuestros entrenamientos si queremos salir
bien parados.
Este bloque se inicia con un mapa de empatía que nos permite reconocer cuales son nuestros activos en la batalla ¿Y qué mayor activo que nuestro ejército de alumnos? Debemos tener en cuenta sus fortalezas, sus debilidades y miedos, sus metas, sus motivaciones, los caminos que quieren recorrer… ya que todo ello condicionará como se comporten en nuestra “batalla por el aprendizaje”. Si no tenemos esto en cuenta, nos podemos llevar grandes sorpresas y que nuestras estrategias, lejos de acercarnos a la victoria, nos lleven al más absoluto caos. En definitiva, planificar conociendo sus realidades, desde ellos y para ellos ya que todos son diferentes y especiales.
Y no solo la estrategia es importante,
sino que también lo es conseguir transmitirla de forma adecuada ¿Acaso
conocéis alguna batalla ganada en el cine que no comience con un buen discurso
motivacional? ¿Saldrían al campo los deportistas de equipo con las mismas ganas
sin la motivación previa del entrenador? Por eso el establecimiento de un hilo
conductor nos permite que el alumno se introduzca en la historia, convirtiéndose
en parte de ella y, cuando te sientes parte de algo, das mucho más de ti mismo.
Además, ese hilo conductor nos permite darles pinceladas de la meta final,
guiando su aprendizaje como un gran faro que no nos permita perdernos en el
camino.Para mí esta práctica no es nueva, suele ser la tónica general en mis proyectos, suelo partir desde una historia previa. Me gusta sumergirme con mis alumnos en nuestra propia aventura de aula y guiarles a través de ella con un storytelling que les muestre los caminos a seguir, aunque dejando apertura para que me sorprendan y podamos salirnos (a ratos) de la ruta marcada en el mapa.
A ellos les encanta descubrir en qué nos
convertiremos este trimestre: astronautas, pintores, músicos, exploradores,
piratas… el caso es intentar vivir el día a día en el aula como momentos de
aventura, “la aventura de aprender haciendo y siendo”.
En mi paisaje los niños se
transforman en auténticos personajes de circo, y caminamos hacia la construcción
de nuestro propio espectáculo. Eso les hará sentirse protagonistas en cada
clase y les permitirá elegir aquel papel en el que se sientan más cómodos y que
les dé más seguridad en sí mismos y en sus capacidades. Por lo tanto y como los
distintos personajes priorizan diferentes inteligencias, podemos atender a la
diversidad del aula ayudando a cada uno a desarrollar aquella que elija.
El paisaje se desarrolla en el
entorno de un circo, no solo en su carpa, pues pretendemos que los niños
descubran que el circo es mucho más que solo el espectáculo y que, para que la
magia suceda son necesarias horas de ensayo y una vida con sacrificios y
dificultades. Esto nos permite enseñarles que las cosas se consiguen con
esfuerzo y trabajo, ayudándonos a la educación en valores y a ir trabajando la
tan necesaria “tolerancia a la frustración” cuando algo no sale a la primera.
En cuanto al hilo conductor y,
dado que estamos en pandemia, el payaso Catapum viene triste porque no pueden actuar.
En posteriores años podría fácilmente cambiarse por un payaso cuyo circo ha
cerrado o que necesita nuevos artistas. Por eso, esa parte inicial de motivación
no aparece en el paisaje (para que sea reutilizable). Al mismo tiempo y con los
niños de infantil, partir de algo que vivan en el aula (como la aparición real
del payaso que describo en la actividad 1) es incluso más cercano a ellos y les
permite vivenciarlo desde el minuto uno. Recordemos que, en esta etapa la
manipulación y lo tangible son imprescindibles para la comprensión.
La parte de los itinerarios es la más novedosa para mí. He tratado de desarrollarla poniendo una actividad común: “el
espectáculo” en el que todos participan, pero de diferentes modos para que
ninguno sienta que no realizan la actividad.
En cuanto a las insignias he
decidido entregarlas en papel pues, como ya decía para ellos es más motivador
lo físico, aquello que pueden llevarse a casa. También he intentado repartir
las insignias de modo que haya al principio, en el centro y al final. En cuanto
a la insignia sorpresa he decidido ponerla en la búsqueda de información y su
explicación en clase para fomentar una de las cosas más complicadas en
infantil, lograr empezar a aprender de forma autónoma (aunque en este caso con
ayuda de los papás). Igualmente, en las actividades voluntarias las insignias
se personalizan con cada personaje para atender a los roles que están
desempeñando y dotarles de importancia.
El tema de las “recompensas” como ya hablé en
el anterior diario es habitual en infantil y sigo siendo partidaria de no
entregarlas en todas las actividades y limitar su uso para buscar la motivación
intrínseca del propio aprendizaje. Me parecen un buen refuerzo puntual y esporádico,
pero no permanente y continuo.
En cuanto a la evaluación he tratado de realizar todo el paisaje en una misma página de Genially para que los alumnos puedan conseguir la comprensión del “todo” del proceso. Esto se ve amplificado por la historia, ya que es el mismo payaso el que nos propone crear nuestro propio circo y espectáculo en el cole. De esta forma, los niños pueden ver como todas las actividades van encaminadas hacia nuestro fin. Esto creo que les puede ser útil para intentar conseguir un mínimo de autoevaluación que finalmente podríamos plasmar en un ascensor de evaluación a modo de escalera, subiendo a la cuerda de equilibrio o al trapecio.
El otro punto fuerte de la
evaluación final sería el “Ahora pienso del circo” completado entre toda la
clase donde podemos ver sus conocimientos adquiridos ya sea en los comentarios
en asamblea o en su dibujo final. No creo que os lleguéis a imaginar lo
detallados que pueden ser algunos dibujos al terminar un proyecto. Todo ello
sin dejar de lado una evaluación y registro constante durante la realización de
todas las actividades para partir de lo que ya saben y de sus dificultades y
adaptar así el proceso guiándoles hacia la meta final.
Creo también que el paisaje creado consigue al máximo ese cruce entre realidad y virtualidad ya que iniciamos con el payaso en realidad y luego nos va guiando a través del juego. En educación infantil los niños deben construir su concepto de la realidad para comprenderla y es más enriquecedor para ello si partimos de los ejemplos reales y tangibles (mas cercanos y fáciles de entender), para solo después pasar a un nivel mayor de abstracción como serían las nuevas tecnologías.
Además, la propuesta final o grabación de la obra y su visionado es la virtualización máxima de todo lo que se ha ido realizando en el aula.
En cuanto a la digitalización he
de reconocer que creo que partía con ventaja, pues ya había descubierto Genially
hace poco y desde entonces estoy sorprendiéndome cada vez más con sus
posibilidades. Considero que es un programa sencillo que te permite dar rienda
suelta a la creatividad y plasmar casi todo lo que se te ocurra en un lienzo.
Sí que ha sido un reto conseguir introducir
tantos elementos en un mismo paisaje de forma coherente y ha supuesto mucho
trabajo preparar algunas de las actividades. También he tratado de mejorar mi
competencia digital a través de las actividades. En concreto realizar juegos
con genially y sobre todo mi primer musicograma con canva.
No conozco ningún otro programa
para realizar paisajes. Investigue un poco pero la verdad es que por ahora creo que Genially me ofrece todo aquello que necesito aunque, en cuestión de gamificación aún tengo que investigar más afondo.
Por otro lado creo que algunos compañeros con
menos experiencia digital podrían verse beneficiados de integrar en el curso algunos
apartados sobre cómo modificar imágenes para eliminar el fondo o dotarles de una batería de recursos como bancos de imágenes, de fondos etc… aparecieran en lugar de en lecturas
recomendadas en algún sub-apartado de ayuda para principiantes. El apartado
lecturas recomendadas da, a mi entender, la impresión de que se trata de
ampliar conocimientos más que de buscar ayuda sobre aspectos en los que puedas
tener dificultad y estas personas suelen estar desbordadas con el temario, por lo que no se plantean ampliar pero seguramente sí lo mirarían si supieran que allí hay tutoriales, páginas... que les facilitarían la tarea.
También comentar que además de freepik a mí me gusta
usar las páginas de pixabay y pngtree para conseguir imágenes y fondos.
Con todo esto creo que ya estoy preparada para tomar tierra e iniciar la batalla final. Si queréis ver el resultado os lo comparto aquí abajo. Espero que os guste pero sobre todo que les guste a mis alumnos y nos dé muchos momentos de aprendizaje y diversión en clase.













