Navegando a toda vela continuamos rumbo fijo hacia el aprendizaje. Hacia un destino que no es sino un nuevo camino por el que discurrir. Y en este momento no puede haber mejor herramienta que un mapa porque, seamos sinceros, guiarse por las estrellas puede ser muy bohemio, pero un poco improvisado y , en educación, una buena planificación es un valor seguro hacia el éxito. Especialmente si este diseño se orienta hacia el aprendizaje lúdico, asegurando así la motivación de los alumnos.
Este bloque me ha hecho darme cuenta sin querer de que, a veces, cuando programamos, nos quedamos en la superficie de los aprendizajes o planteamos aprendizajes sin realizar una progresión en los mismos. Teniendo en cuenta la Taxonomía de Bloom puedes darte cuenta de que es recomendable realizar las actividades organizadas como varias escaleras interconectadas, planteando primero las actividades que requieran un menor nivel de profundización para poco a poco llegar a los niveles más altos y que, de esta forma, favorecemos las posibilidades de éxito de nuestros alumnos.
¿Porqué varias interconectadas? Porque aquello que aprendemos de un tema en actividades relativas a un tipo de inteligencia no nos va a proporcionar conocimientos estancos, sino que nos puede facilitar llevar a cabo tareas de otros tipos de inteligencia posteriores en una retroalimentación constante.
Por eso me ha parecido tan importante la matriz, ya que considero que nos permite, como el mapa del que antes hablaba, no solo ver la progresión en los niveles sino cruzar estos datos con las inteligencias múltiples. De esta forma, la matriz evita que perdamos de vista la visión de conjunto y que al planificar podamos olvidarnos de equilibrar todo para conseguir el aprendizaje globalizado. Recordemos que este aprendizaje globalizado es esencial, ya que facilita que se establezcan interrelaciones entre los contenidos y que esto consigue que los aprendizajes sean más usables y fácilmente accesibles desde la memoria y, en definitiva más útiles y generalizables a la vida real.
Me parece que el desarrollo de paisajes de aprendizaje supone un gran esfuerzo inicial que aporta seguridad en el proceso de enseñanza-aprendizaje tanto al maestro como al alumno, y que puede rentabilizarse utilizando el mismo paisaje en diferentes cursos. En nuestro caso, trabajamos el mismo proyecto los 3 niveles de infantil. Por eso creo que el mismo paisaje, adaptando el nivel de dificultad de las actividades, cambiando algunos objetivos y/o dando apoyos extra en la realización de las mismas, puede aprovecharse para adaptarlo a los 3 cursos (ya que en infantil muchos aprendizajes se dan de forma recurrente). Además, siempre se puede reutilizar en cursos escolares posteriores. Esto hace, a mi modo de ver, que el esfuerzo merezca más la pena ya que puede generarse un paisaje de aprendizaje de forma conjunta entre varios profesionales y ayudarnos los unos a los otros diseñando cada uno las actividades o partes que más concuerden con su propia inteligencia predominante, ya que así seremos capaces de enriquecer al máximo el resultado final.
En cuanto a cómo facilita la atención a la diversidad esta herramienta, el simple hecho de facilitar que se trabaje teniendo en cuenta todos los tipos de inteligencia ya hace, en cierta medida, que se atienda a la diversidad. De este modo tenemos en cuenta los diferentes modos de aprender y damos posibilidades para que los alumnos aprendan los mismos contenidos viajando por diferentes caminos (unos irán nadando, otros andando, otros saltando entre lianas y otros volando). Es más, con ello les permitimos ser ellos mismos y generar su propio conocimiento de la vida y no repetir el nuestro igual en todos ellos.
Además, creo que los paisajes nos permiten que los alumnos se beneficien de aquello que se les da bien a sus compañeros y, utilizando los trabajos cooperativos y grupales, es más fácil que unos puedan enseñar a otros, ayudándoles a superar las barreras que puedan encontrarse en su desempeño. Esto facilita por otro lado que, si ellos se ayudan entre sí, el maestro pueda atender a aquellas necesidades más apremiantes o destacadas ya que, algunas ayudas (más sencillas) serán realizadas por los propios compañeros.
El realizar varias actividades al tiempo en el aula puede suponer (dependiendo de la planificación) que en algunos momentos unos grupos requieran más ayuda que otros y que así el maestro pueda establecer turnos de atención.
Por supuesto soy consciente de la implicación y esfuerzo que crear estos paisajes requiere y de la importancia del uso de las nuevas tecnologías y sobre todo el "reciclaje" profesional que esto conlleva. También entiendo que adaptar mi forma de enseñar a los paisajes de aprendizaje, y buscarles lugar a estos en mi forma de entender la educación, supone un largo proceso de adaptación en base a prueba-error y readaptación. Sin embargo, estoy segura que será posible, pues concuerda con mi forma de ver la enseñanza como algo lúdico y con mi máxima de que "no hay mejor forma de aprender que jugando y haciendo".
El camino iniciado con este curso, la motivación vs la incertidumbre pueden por tanto ser un buen motor de inicio más que del cambio, del progreso y de la búsqueda de nuevas formas para llegar a las metas ya existentes.
Por todo esto sé que me queda un largo camino hasta perfeccionar mi modo de llevar los paisajes de aprendizaje a cabo en el aula pero, estoy deseando dar el primer paso con el cosquilleo que producen los inicios de las nuevas aventuras.
En definitiva creo que este mapa nos indica el camino hacia muchas posibilidades que, si bien estaban ahí, a veces igual no sabíamos encontrar. Así que trataré de no malgastar el viaje recordando que...



