Datos personales

viernes, 23 de abril de 2021

MAPA VIKINGO

Navegando a toda vela continuamos rumbo fijo hacia el aprendizaje. Hacia un destino que no es sino un nuevo camino por el que discurrir. Y en este momento no puede haber mejor herramienta que un mapa porque, seamos sinceros, guiarse por las estrellas puede ser muy bohemio, pero un poco improvisado y , en educación, una buena planificación es un valor seguro hacia el éxito. Especialmente si este diseño se orienta hacia el aprendizaje lúdico, asegurando así la motivación de los alumnos.


Este bloque me ha hecho darme cuenta sin querer de que, a veces, cuando programamos, nos quedamos en la superficie de los aprendizajes o planteamos aprendizajes sin realizar una progresión en los mismos. Teniendo en cuenta la Taxonomía de Bloom puedes darte cuenta de que es recomendable realizar las actividades organizadas como varias escaleras interconectadas, planteando primero las actividades que requieran un menor nivel de profundización para poco a poco llegar a los niveles más altos y que, de esta forma, favorecemos las posibilidades de éxito de nuestros alumnos.

¿Porqué varias interconectadas? Porque aquello que aprendemos de un tema en actividades relativas a un tipo de inteligencia no nos va a proporcionar conocimientos estancos, sino que nos puede facilitar llevar a cabo tareas de otros tipos de inteligencia posteriores en una retroalimentación constante.

Por eso me ha parecido tan importante la matriz, ya que considero que nos permite, como el mapa del que antes hablaba, no solo ver la progresión en los niveles sino cruzar estos datos con las inteligencias múltiples. De esta forma, la matriz evita que perdamos de vista la visión de conjunto y que al planificar podamos olvidarnos de equilibrar todo para conseguir el aprendizaje globalizado. Recordemos que este aprendizaje globalizado es esencial, ya que facilita que se establezcan interrelaciones entre los contenidos  y que esto consigue que los aprendizajes  sean más usables y fácilmente accesibles desde la memoria y, en definitiva más útiles y generalizables a la vida real.

Me parece que el desarrollo de paisajes de aprendizaje supone un gran esfuerzo inicial que aporta seguridad en el proceso de enseñanza-aprendizaje tanto al maestro como al alumno, y que puede rentabilizarse utilizando el mismo paisaje en diferentes cursos. En nuestro caso, trabajamos el mismo proyecto los 3 niveles de infantil. Por eso creo que el mismo paisaje, adaptando el nivel de dificultad de las actividades, cambiando algunos objetivos y/o dando apoyos extra en la realización de las mismas, puede aprovecharse para adaptarlo a los 3 cursos (ya que en infantil muchos aprendizajes se dan de forma recurrente). Además, siempre se puede reutilizar en cursos escolares posteriores. Esto hace, a mi modo de ver, que el esfuerzo merezca más la pena ya que puede generarse un paisaje de aprendizaje de forma conjunta entre varios profesionales y ayudarnos los unos a los otros diseñando cada uno las actividades o partes que más concuerden con su propia inteligencia predominante, ya que así seremos capaces de enriquecer al máximo el resultado final.

En cuanto a cómo facilita la atención a la diversidad esta herramienta, el simple hecho de facilitar que se trabaje teniendo en cuenta todos los tipos de inteligencia ya hace, en cierta medida, que se atienda a la diversidad. De este modo tenemos en cuenta los diferentes modos de aprender y damos posibilidades para que los alumnos aprendan los mismos contenidos viajando por diferentes caminos (unos irán nadando, otros andando, otros saltando entre lianas y otros volando). Es más, con ello les permitimos ser ellos mismos y generar su propio conocimiento de la vida y no repetir el nuestro igual en todos ellos.


Además, creo que los paisajes nos permiten que los alumnos se beneficien de aquello que se les da bien a sus compañeros y, utilizando los trabajos cooperativos y grupales, es más fácil que unos puedan enseñar a otros, ayudándoles a superar las barreras que puedan encontrarse en su desempeño. Esto facilita por otro lado que, si ellos se ayudan entre sí, el maestro pueda atender a aquellas necesidades más apremiantes o destacadas ya que, algunas ayudas (más sencillas) serán realizadas por los propios compañeros.

El realizar varias actividades al tiempo en el aula puede suponer (dependiendo de la planificación) que en algunos momentos unos grupos requieran más ayuda que otros y que así el maestro pueda establecer turnos de atención.

Por supuesto soy consciente de la implicación y esfuerzo que crear estos paisajes requiere y de la importancia del uso de las nuevas tecnologías y sobre todo el "reciclaje" profesional que esto conlleva. También entiendo que adaptar mi forma de enseñar a los paisajes de aprendizaje, y buscarles lugar a estos en mi forma de entender la educación, supone un largo proceso de adaptación en base a prueba-error y readaptación.  Sin embargo, estoy segura que será posible, pues concuerda con mi forma de ver la enseñanza como algo lúdico y con mi máxima de que "no hay mejor forma de aprender que jugando y haciendo".  



El camino iniciado con este curso, la motivación vs la incertidumbre pueden por tanto ser un buen motor de inicio más que del cambio, del progreso y de la búsqueda de nuevas formas para llegar a las metas ya existentes.

Por todo esto sé que me queda un largo camino hasta perfeccionar mi modo de llevar los paisajes de aprendizaje a cabo en el aula pero, estoy deseando dar el primer paso con el cosquilleo que producen los inicios de las nuevas aventuras. 

En definitiva creo que este mapa nos indica el camino hacia muchas posibilidades que, si bien estaban ahí, a veces igual no sabíamos encontrar.  Así que trataré de no malgastar el viaje recordando que...



domingo, 18 de abril de 2021

BITACORA VIKINGA: COMIENZA LA AVENTURA.

Empezamos está nueva aventura Vikinga con grandes expectativas, como un juego, pero también como un reto. Sin saber lo que iba a ocurrir, pero las expectativas estaban altas. El mapa nos sugiere ya de entrada que este curso no será como los demás y sin duda las tareas iniciales nos lo confirman.

Para poder embarcarnos debemos mostrar nuestras armas y escudos vikingos, una forma de que el equipo pueda saber nuestras fortalezas (y lo que podemos aportar) pero también nuestros puntos débiles (un acto de confianza que nos hace vulnerables, pero nos torna más fuertes cuando el equipo está ahí para apoyarnos).

Después toca descubrir nuestros puestos: para eso es necesario saber desde dónde partimos para que cada uno pueda avanzar por esta aventura en un personaje a su medida, destinado a conseguir además de las metas grupales, sus objetivos propios. Sin duda para ello es necesario conocer tanto nuestros conocimientos previos como qué esperamos de esta cruzada.

 Y por fin, nos plantean nuestra misión porque, ¿Qué es una aventura sin una meta que conseguir? La nuestra la descubrimos con curiosidad y asombro, planteada como el reto de descubrir que hay dentro de un huevo que ¡crash! cuando se rompe es un pequeño dragón al que debemos hacer crecer y cuidar. Sin duda, en mi caso, y como si de un juego de rol se tratara, han conseguido el objetivo: motivar, enganchar y dotar de sentido e imaginación haciendo que aprender pueda ser más llamativo y divertido.

Esto nos demuestra que los inicios son algo importante a cuidar, el momento ideal para captar la atención y el interés del alumnado, consiguiendo despertar su imaginación y creatividad para mantenerles motivados a lo largo del proceso ¿Por qué no vestir como juego lo que realmente puede serlo? ya que, en infantil siempre hemos sabido que, la mejor forma de aprender es jugando. Por eso en mis inicios de proyecto suelo plantear misiones como en el caso de la webquest: Un viaje por el espacio. Una especie de guía que nos permita viajar y completar nuestra misión sin perdernos.

También es sin duda el momento ideal para conocer las ideas previas desde donde queremos partir, sin olvidarnos de suscitar la curiosidad para entresacar que nos gustaría saber y poder desde ahí establecer nuevos puntos y actividades de motivación que guíen el proceso.

Y de este modo llegamos al inicio del curso con entusiasmo y comprobamos que la idea es construir un curso a la medida de cada uno donde, cada alumno, puede elegir entre varias actividades aquella que le parezca más adecuada para su tipo de inteligencia predominante o incluso (por qué no) arriesgarse a probar como ampliar las defensas de su escudo. Al final esta decisión es de cada personaje como cuando de pequeños leíamos un libro de “elige tu propia aventura”. Se trata por tanto de posibilitar que el alumno decida qué inteligencia explorar, marcándose sus propios retos para desarrollarse de forma integral (y por tanto mejorar su escudo) o apostando por ampliar su arsenal (inteligencia predominante).

De este modo el curso nos hace entender que cada aprendiz es único y como maestros guía, debemos ponerles a ellos al mando de su propia aventura, acompañándoles en las dudas y dándoles opciones, graduando el proceso, pero sin decidir por ellos, sin marcarles un ritmo autoimpuesto que les agobie o les aburra.

De esto me he dado cuenta más que nunca en este curso, pues mis circunstancias personales hacen que me esté resultando difícil seguir el curso con mi ritmo habitual, no por falta de implicación sino por una falta de tiempo impuesta por las circunstancias. De este modo he comprendido que muchas veces no sabemos con qué monstruo pueden estar luchando nuestros alumnos en cada momento, y que hay que darles herramientas y posibilidades para intentar llevar a buen puerto su “barco vikingo” y que, para eso, la mejor herramienta es la flexibilidad en los ritmos y el tiempo.

Por otro lado, el planteamiento de distintos tipos de actividades referidas a las diferentes Inteligencias nos hará conseguir que todos los alumnos puedan brillar y que desarrollen las capacidades, destrezas y habilidades de aquello para lo “que están destinados”, pero sin anclarles en esa realidad y permitiéndoles explorar lo que les gustaría llegar a ser, pero aún solo se atreven a soñar.  Y es que, como dijo Albert Einstein «Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, pensará toda la vida que es un inútil».



En este punto yo siempre pienso que al mono no únicamente se le puede enseñar a trepar árboles, demos posibilidades para que decida si quiere aprender a nadar.

En este sentido siempre me ha parecido que la inteligencia son aquellas capacidades que desarrollamos a lo largo de la vida y que nos permiten resolver los problemas/retos/desafíos a los que nos enfrentamos.  Y siendo sinceros, todo el mundo se enfrenta a problemas de todo tipo a lo largo de su vida, por eso creo que es necesario permitir que todos los alumnos brillen en su propia inteligencia predominante pero sin olvidarnos de enseñarles de forma integral, dotándoles de un mínimo de herramientas que les permitan tener un escudo que les proteja.

En definitiva, mi definición de inteligencia es una inteligencia práctica, que se basa en la forma de interpretar el mundo, el hacer, el crear… siendo por tanto la herramienta definitiva para discurrir por la vida.

En mi vida como maestra, he comprobado claramente que, desde los primeros años de vida, podemos observar que la inteligencia es múltiple ya que algunos alumnos son buenos en la escritura, otros en las operaciones, otros demuestran habilidades en el dibujo, sensibilidad musical, hacia la naturaleza, capacidad de liderazgo y de comunicación o de comprensión y empatía. Por eso creo que es necesario demostrar a cada uno de ellos que, aquello en lo que son buenos, es importante y no secundario, pero al tiempo animarles a mejorar en aquello que les cuesta más.

Para conseguirlo creo que es necesario un cambio en la escuela a varios niveles y siempre destinado a la educación integral del alumno, sin menospreciar algunas inteligencias a las que, solo se les da valor si llegan a la fama. Nadie diría que Picasso es menos importante que su amigo Rafael Alberti o que Erwin Schrödinger, pero sin embargo muchas veces se da menos importancia al hecho de que un niño demuestre sus conocimientos con un dibujo detallado del cuerpo humano frente al que es capaz de explicar su funcionamiento en un texto.

Cambiar esto supone cambiar conceptos enraizados en nuestro subconsciente y creo que ese es un camino que solo se puede iniciar a través de pequeños cambios concretos (especialmente cuando el currículo y distribución horaria no son opcionales):

·       Ofertar actividades teniendo en cuenta las inteligencias múltiples que nos permitan trabajar el mismo contenido con actividades adaptadas a cada una de ellas.

·       Planificar intentando equilibrar la programación en torno a estas inteligencias.

·       Favorecer un ambiente de trabajo que permita realizar diferentes actividades y a distintos ritmos (mediante rincones, talleres…).

·       Ofertar más cantidad de trabajos en grupo y de cooperación, y no solo trabajos individuales.

·       Fomentar una profundización en los contenidos proponiendo la creación guiada (y todo el proceso que ello implica: pensamiento, planificación, investigación, desarrollo…) como objetivo final y no solo la réplica de contenidos.

·       Introducir metodologías innovadoras como el ABP, ABN, ABR, paisajes de aprendizaje, gamificación, Flipped Classroom … que fomenten este cambio y nos permitan movilizar la vida en el aula de formas nuevas.

En conclusión, solo si cambiamos LA FORMA de movernos en el aula podemos esperar DIFERENTES RESULTADOS.  Y solo si fomentamos la inteligencia predominante de cada uno convertiremos las semillas en frondosos árboles creando ciudadanos que aporten a la sociedad todo lo que pueden llegar a ser.



TIERRA A LA VISTA

Y, aunque aún estamos lejos, si miramos por el catalejo, somos capaces ya de ver un pequeño montoncito de tierra que nos anuncia que pronto ...